| Chiprana,
llamada “mirador
del Ebro”, ocupa una terraza
natural que nos permite contemplar el Mar de Aragón.
Chiprana es una villa que tenemos que ver despacio. Su
caserío muestra un urbanismo singular, adosado
a las laderas de una loma coronada por la iglesia parroquial
de San Juan Bautista, de un genuino estilo gótico,
a la que acompaña el castillo de la Orden
Militar de San Juan. Abundan los rincones cuidados, con murales
y esculturas en sus calles a modo de museo al aire libre.
La pequeña iglesia parroquial guarda en su
interior varias sorpresas: la cabecera, con bellas
pinturas mudéjares del siglo XVI, la techumbre
de madera, con un conjunto heráldico de los
más importantes de Aragón del siglo XIV
y en una de las capillas, una Virgen con el niño
de muy buena factura, obra de estilo gótico
del siglo XV.
Otros monumentos de interés que podemos visitar
son: el mausoleo romano (siglo II) convertido en ermita
de la Consolación, un monumento a la Corona
de Aragón y, en sus alrededores, el yacimiento
arqueológico en la Dehesa de Baños y
las lagunas endorreicas “las Saladas”,
uno de los ecosistemas más singulares de toda
la Península Ibérica.
Cerca de la localidad
tenemos una torre fusilera de vigilancia o de señales, “el
Mocatero”, construida en el siglo XIX para su
uso por las tropas carlistas. Además, el río
Ebro cruza el municipio, lo que le convierte en un
lugar ideal para practicar la pesca deportiva y los
deportes náuticos.
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